“Terminator” de la lactancia ¡Que la máquina (extractor de leche), no extermine tu confianza!

Este artículo te proporcionará toda la información que necesitas saber antes de comprar o usar un extractor de leche materna.

Con amor @tatinavarro23 Asesora y consejera de lactancia.

Son las 3 pm del 5to día de postparto. El pediatra te ha sugerido sacar tu leche y si no consigues extraerte al menos 2 onzas, debes complementar con fórmula infantil, porque eso significa que no estás produciendo la leche suficiente. Tienes el corazón acelerado, cómo a quien ya han sentenciado, sin antes poder defender su inocencia y sin más pensarlo te lo pones, elevando una oración y esperando incluso, más onzas de lo solicitado. Sientes que, mientras bombea también succiona tu cerebro, como si tu cuerpo también se fuera por las paredes del embudo; tu mamá o tu suegra pasan con aspecto curioso e ínfulas de auditoras, con cara de: “si ve mija, el bebé se estaba quedando con hambre” … 

Y así, empiezan muchas relaciones con el extractor de leche, amado por muchas odiado por otras.  

Las ventas a nivel mundial de extractores de leche, se valoraron en USD 1.900 millones en 2019, según el informe de Grand View Research. Nada mal ¿cierto? Si promediamos el valor por extractor arrojaría por cada unidad 100 USD. Entonces, podríamos estimar que han llegado a 19 millones de mujeres en el mundo, siendo Estados Unidos el país que más demanda el producto. 

Las empresas líderes del mercado mundial son: Ameda AG, Bailey Medical, Hygeia Medical Group, Medela AG, Koninklijke Philips NV, Linco Baby Merchandise Work’s Co., Ltd y Lansinoh Laboratories. 

Estos señores saben que este aparato creado como tecnología médica, es un gran negocio. Implementan cada vez, más prácticas agresivas de mercadotecnia, donde se podría sospechar que, su apuesta es conseguir que se vuelva cada vez más portable, cotidiano e imprescindible. Pero muy poco se les ve, realizando campañas de educación para el uso adecuado del producto, más allá de tutoriales de ensamble. 

Hay una gran brecha informativa sobre ¿qué tipo de papel juega el extractor en tu lactancia?, ¿cuál es el adecuado para ti?, si ¿será mejor adquirirlo de sistema abierto o cerrado?; apoyo en ¿cómo usarlo? y ¿qué esperar de él?, sus ventajas y sus riesgos, la conservación de la leche humana que varía según el país, la limpieza del producto…etc.  

Estoy casi segura que cuando leíste “sistema abierto o cerrado”, habrás puesto una cara de “¿qué rayos es esto?” y has corrido a ver el manual. ¡Lo sé! porque fue la misma expresión que hice, cuando me enteré que existían, cuando estaba estudiando asesoría de lactancia. Esta no es una información que esperas por defecto que, el asesor que vende el producto te cuente, pero si por la Fundación MamaInformada, porque antes de comprar un extractor, debes informarte y tomar una decisión adecuada. 

Lo primero que debes saber es que, hay extractor de leche de uso personal y de grado hospitalario. En cuanto a los sistemas que manejan, esta información es muy importante: 

Sistema cerrado: 2019 ha sido el año donde el sistema cerrado ha predominado. Estos se caracterizan, según sus fabricantes, por ser sistemas más higiénicos y libres de contaminación; proporcionan una barrera entre la unidad de bombeo o motor que, evita la contaminación de la leche recolectada. La barrera también asegura que las partículas de leche no entren en el tubo de la bomba o el motor, evitando así la contaminación y manteniendo la esterilidad.  

Sistema abierto: Básicamente es lo contrario al sistema cerrado, en cuanto a que no hay una barrera. Debes saber que, los riesgos de contaminación de la leche son extremadamente pequeños, pero si la leche se deja dentro del tubo, el moho puede crecer y finalmente transferirse al motor de tu extractor de leche, y este no es posible limpiarlo. Es importante tener en cuenta que, no es posible esterilizar completamente el interior de un extractor de sistema abierto; tendría que desmontarse la bomba para llegar a todas las partes que podrían verse afectadas; además que, algunas de estas partes son imposibles de desinfectar por completo. Por estas razones no deberías comprar o tener en préstamo un extractor de sistema abierto usado.  

¿Qué es importante saber acerca de los sistemas de extractores antes de comprar? 

Decir que un extractor de leche es perfectamente cerrado, no es posible. Si usamos un poco de lógica en su funcionamiento, todos necesitan un poco de aire para entrar y salir, permitiendo que el vacío pueda funcionar. Si no tienes información de que tipo de extractor tienes, fíjate si hay una barrera entre el tubo y el motor. Si ha entrado leche en el tubo ¡no es el fin de tu extractor!, lo que debes hacer es, limpiarlo de acuerdo a las instrucciones del fabricante, desinfectarlo o si es posible, reemplazar esa pieza. 

Ya se que existen dos tipos de sistemas, ahora, ¿cómo lo elijo? 

Te devuelvo la pregunta y respóndete con total honestidad ¿Por qué quieres un extractor? ¿Son acaso estas, tus razones?: 

“Porque tengo un niño prematuro en cuidados intensivos neonatales. Debo estimular mi producción de leche cada 3 horas, de día y de noche, para que al extraer en el lactario le pueda dejar la leche que necesita”. 

“Porque regresaré al trabajo o me ausentaré algunas veces en la semana. Quiero crear un banco de leche, para continuar manteniendo la producción y estímulo a la glándula mamaria en mi jornada laboral, regresando a casa con leche para la prolongación del banco y así, seguir alimentando a mi bebé con leche de mamá”. 

Entonces, ¡te felicito! Lo anterior responde a una necesidad. Existen muchas razones que, responden a necesidades por las cuales adquieres un extractor, en los anteriores has entendido que el extractor, es un aliado tecnológico que apoyará esa necesidad en tu proceso de lactancia. Aunque si esa respuesta no responde a una o a muchas necesidades, quiero hacerte una advertencia, si compras y usas un extractor de leche, como una forma de tener control o para cuantificar cuanto produces, abres la puerta para que el “terminator” de la confianza, entre y haga estragos en tu lactancia, algunos con un fatal desenlace.  

En un estudio de 946 mujeres, en la región del Medio Oeste de los Estados Unidos (Schwartz, et al. 2002), descubrieron que el uso de extractores de leche en las primeras 3 semanas posparto, pone a las mujeres en un mayor riesgo de interrupción de la lactancia, incluso cuando controlan el dolor y la mastitis. En contraste, después de 3 semanas, el uso de la extracción manual, redujo los riesgos de destete temprano. 

Por consiguiente, estos son los usos que no debes darle a un extractor de leche: 

1. Para ver si tienes leche. Debes saber que, al iniciar su uso, lo que conseguirás es poco y más si lo usas para extraer calostro. Esto será un despropósito que, arruinará tu confianza. Lo que debes esperar de él, cuando empieces a usarlo después del calostro, es poca cantidad, 1 onza o menos, es esto lo normal. Aunque también, existe la posibilidad de extraer más cantidad. Lo importante es que, comprendas que por extraer más o menos de una onza, no se define unilateralmente cuánto produces. 

2. Para controlar cuanta leche produces. ¿Confías más en esta tecnología imitadora del patrón de succión del bebé, que en tu criatura que yace en su colecho creado biológicamente para mamar de tus pechos?  

Pero, ¿Cómo sé cuánto está recibiendo? Comprendo la angustia, preocupación y probablemente el estrés por saber, qué tanto está recibiendo y si está subiendo adecuadamente de peso. Para esto, la respuesta no es medir lo que produces en el extractor de leche. La respuesta está en tener el agarre al pecho completamente afianzado, reconocer las señales cuando el bebé está tragando leche, un amamantamiento frecuente, entre 8 y 12 veces de tetadas en 24 horas, estar atentos a sus pañales mojados que, mínimo deben ser 6 mojadas de pañal a partir del sexto día de nacido, sus cacas de color mostaza como con semillitas y que vaya cumpliendo sus hitos de desarrollo. 

3. Para producir más leche.  

¿Por qué quieres producir más de lo que ya la naturaleza te otorgó con el amamantamiento frecuente? ¿Qué buscas con aumentar el estímulo a tú glándula? 

No eres una máquina para medir productividad, ¡eres mamífera! Mi premisa concuerda con los hallazgos de Dykes (2005), en su investigación “oferta” y “demanda”, la lactancia materna como mano de obra.  Quien entrevistó a 61 mujeres que, habían elegido amamantar en dos hospitales en Inglaterra. Dykes, descubrió que: “…las mujeres tendían a centrarse en la lactancia materna como un proyecto productivo (p. 2286) … que reflejaba la desconfianza con sus propios cuerpos y un énfasis en la leche materna por sus beneficios nutricionales e inmunológicos en lugar de los aspectos interpersonales y de unión de la lactancia materna”.Dykes (2005) declaró: «…Las mujeres parecen conceptualizar sus senos como máquinas potencialmente defectuosas …» (p. 2287). Una de las formas de lidiar con una «máquina defectuosa» es reemplazarla por otra…” 

Tanto amamantar como extraerse leche, deben ser prácticas agradables y empoderadas. Devuélvele la confianza intuitiva y perfecta con el que está diseñado tu cuerpo y, antes de comprar o ponerlo en la lista del baby shower, ten en cuenta esta checklist: Define

  1. ¿cuál es tu necesidad de compra? 

Responder a esta pregunta, te ayudará a discernir y realizar una mejor inversión. ¿Qué tan frecuente lo usarás? ¿eres una madre que trabaja fuera de casa? ¿tus separaciones del bebé, serán poco frecuentes?… Esto te ayudará a definir si necesitarás uno manual, con batería o eléctrico. 

2. Concreta el presupuesto 

Extractores hay, de todos los presupuestos. En pesos colombianos, el más costoso y eléctrico promedia entre 800 y 1 millón; el más económico, también eléctrico, lo encuentras en 100 mil pesos.  

3. Elije el adecuado para ti 

Los fabricantes de extractores, cada vez le apuestan a adaptarse a la forma y al grosor del pezón. Es por esto, que los más tecnológicos cuentan con tallas para el embudo. Así que, antes de comprar, asegúrate que es tu talla, el riesgo principal de usar un extractor que no sea el adecuado para ti es el daño en el tejido del pezón y la areola.

Fotografía de daño a areola y pezón por uso de extractor, enviada a la Bibliolactancia de Fundación MamaInformada.

Por otro lado, un extractor tiene en promedio media docena de piezas por ensamblar. Partiendo de tu presupuesto, ten en cuenta que tan aparatoso lo quieres, cuánto espacio ocupará en una maleta y qué tanto tiempo te llevará limpiarlo. 

4. Pide asesoría y acompañamiento del asesor del fabricante 

Realiza tu compra guiada por un asesor que conozca el producto. Ten en cuenta que, las grandes plataformas digitales de tiendas online, no ofrecen este asesoramiento y aquí no estás comprando una blusa que, si no te quedó la devuelves o la regalas a alguien. Un extractor que no sea el adecuado para ti, implica riesgos como daño al tejido del pezón y a la areola. Por otro lado, además de los tutoriales de ensamble, solicita acompañamiento en su uso y apoyo en la limpieza del producto.  

Por último, recuerda: el extractor de leche, fue creado para ser un dispositivo tecnológico de asistencia, está en ti darle ese uso. La autoconfianza en tu rol mamífero, es algo que solo con tu binomio, pueden conseguir. 

Vete de este artículo con este dato: tan solo fue en 1990, cuando aparecieron los extractores de leche eficientes, hace 30 años. ¿Qué pasó con nuestras antepasadas que, amamantaron antes de este surgimiento tecnológico? Pues lactaron. Nuestra evolución mamífera nos dice que, el bebé va al pecho y cuando se dio la necesidad de sacarse leche, se aprendió a hacerlo con la mano. 

Pongo en tus manos esta información para que, tomes una decisión informada. No dejes que “terminator”, acabe con tu confianza.  

Tu opinión sobre este artículo es para mí muy importante saberlo, por favor deja un comentario o simplemente compártelo con tus amigas.

Tatiana Navarro Acosta

@Tatinavarro23

Comunicadora social, asesora y consejera de lactancia.

Fundación MamaInformada

Fuentes bibliográficas

Una espada de doble filo: percepciones de los consultores de lactancia sobre el impacto de los extractores de leche en la práctica de la lactancia maternaKathleen M BuckleyJ Perinat Educ. Primavera de 2009; 18 (2): 13–22. doi: 10.1624 / 105812409X426297PMCID: PMC2684034

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8 comentarios

  1. Tenía dudas si comprar o no el extractor, para mis primeros días con bebé, me queda claro que solo lo debo comprar por una necesidad, como el regreso al trabajo y no para evitar una mastitis, pues como lo dices, se puede manual

    Gracias

  2. Muchas gracias súper esté contenido del blog me sentí tan identificada con esto cuánto vas al médico y te dice qué tal ves no te está bajando la suficiente leche para alimentar al bebé 🥺…. Me encanto

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