Lactancia materna un desafío emocional

En este artículo te brindaré un plan optimista respecto a tu lactancia, saldrás con las herramientas de batalla para hacerle frente a la guerra emocional que hoy enfrentas.

En este artículo te brindaré un plan optimista respecto a tu lactancia, saldrás con las herramientas de batalla para hacerle frente a la guerra emocional que hoy enfrentas.

Con amor @Tatinavarro23
Asesora y Consejera de lactancia

¿Cómo podría causar dificultades algo que se ve tan natural?

Es natural, pero eso no significa que no haya que trabajar por conseguirlo, fíjate en el campesino, su tierra fértil es natural, de ahí crece todo que por condiciones ambientales y de suelo pueda cultivarse, sin embargo, el agricultor tendrá que optimizar el terreno, labrar la tierra, proteger su cultivo del mal tiempo, que, aunque sea también natural puede afectar su siembra o su cosecha. ¿Me entiendes? La lactancia, aunque es natural, también requiere que trabajes por ella.

El agotamiento físico por la falta de sueño, las dificultades técnicas del agarre, el bajo peso del lactante, la demanda física y emocional del bebé, la extracción de leche, la producción de leche que parece inmanejable, los pechos biológicamente distintos, la falta de apoyo, o el apoyo invasivo son tan solo algunos de los desafíos de una larga lista de la que puedes enfrentar uno, dos o todos los ítems. Pero existe uno, el más descuidado y despiadado de todos, que acaba con el optimismo de cientos de madres, se trata del desafío emocional.

Cuando interpretas la lactancia materna exclusiva como el éxito rotundo y lo asocias calificándote como buena o mala madre por conseguirlo y no llegas a alcanzarlo quizás por razones biológicas o falta de apoyo, es como si mil pedazos de tu corazón volaran por toda la habitación, acabando con tu autoestima materna. Así es, cuando creíste que haber leído todo en las cuentas de lactancia de Instagram y Facebook, tomar cursos online y presenciales, quizás contar con una asesora iban a ser la garantía de una lactancia sin complicaciones y no todo ha sido pan comido como lo imaginaste, ocurre una guerra emocional en ti, que si la dejas avanzar terminará probablemente por acabar con tu lactancia.

Está demostrado que la perspectiva optimista con respecto a la maternidad protege contra los síntomas depresivos postparto. Y es lo que te quiero brindar en este artículo, un plan optimista respecto a la lactancia, con pensamientos motivadores para hacerle frente de batalla a los desafíos emocionales que hoy enfrentas.

1 Los puntos sobre las íes

Pon las cosas claras en tu mente, responde con serenidad y sinceridad a esta pregunta ¿por qué quieres amamantar? escríbelo en una nota de tu celular, si te gusta el papel, hazlo en una hoja linda que tengas siempre a la mano.

2 Objetivo a la vista

Partiendo de lo anterior, la mayoría de ustedes coincidirán en que la razón principal por la que amamantan es el vínculo con sus bebés, y poder entregarles protección inmunológica, es decir salud para toda la vida, y eso también va para ti que por hipoplasia glandular quizás no amamantes de manera exclusiva. Si tienes tus objetivos a la vista, cuando estés pasando por terrenos sombríos que te hacen dudar de continuar o lo sientes como un fracaso, buena o mala madre, lee todas esas razones por las cuales lo estás intentado, piensa en que esas gotas o chorros le darán a tu bebé más herramientas para defenderse contra las enfermedades infecciosas.

3 Sumérgete y conéctate con tu bebé.

Estás tan concentrada en que sus labios estén en forma de pez, en sus signos de alimentación, en si tiene buen o mal agarre, que no disfrutas, que no te conectas con sus ojos, que pareces más una maestra de matemáticas donde los resultados deben ser exactos y no tienen en cuenta que se trata de un proceso mágico, cómplice, que no necesita estar siendo evaluado permanentemente. Ojo no te estoy diciendo que no te ocupes de mejorar el agarre o fijarte si el bebé recibe la transferencia de leche, eso esta perfecto, pero luego de hacer ese breve check list que toma uno o dos minutos, sumérgete en sus ojos, concéntrate en su mirada, ve la simbiosis perfecta que forman en ambos, disfruta el camino, más que el destino.

4 Elije un mantrateta y hazlo real

Proverbios 4:23-27 “Ante todo cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida”

Si constantemente habita en ti el pesimismo, si validas tu maternidad como éxito o fracaso la cantidad de leche que das, vas directo a un abismo donde te desapruebas todo y eso sí querida amiga es un fracaso. Es por esto que, de todas las herramientas aquí descritas, esta es la más importante.

Quiero compartirles cómo surgió mi mantra. Ocurrió la tercera noche de lactancia, a las 3 am, Juan Diego lloraba, mi esposo y mi mamá decían; “el niño tiene hambre” “no tienes leche” … Vi en cámara lenta como le preparaban y le dieron la fórmula, quedándome inmóvil en la sala en un mar de lágrimas, me estrellé de frente con expectativas demasiado altas.  Entonces al salir ellos triunfantes con un bebé rellenado de formula hasta las orejas, me dije, ni miércoles, mano,  ¡Aquí sí hay leche! Y ese fue, ha sido, es y ahora se ha convertido en un mantrateta esperanzador y slogan de la Fundación Mamainformada, es lo que te pido hagas, tu propio mantrateta, ese que derrumbará las paredes del no puedo, por un sí rotundo de confianza o escojas alguno de los que hemos propuesto para ustedes.

5 Busca otro hombro que te motive

Puede parecer que la lactancia es de dos, sin embargo, se necesita el mundo entero para que se haga posible. La experiencia de la lactancia está cargada de muchas emociones, se ha hallado que la mujer convive con presiones internas, que son reforzadas externamente (opinólogos) complicando aún más las cosas. De este modo, encontrar un hombro o muchos hombros es fundamental, el apoyo de madre a madre ha sido ampliamente estudiado como una estrategia efectiva para el apoyo a la lactancia, ahora la epigénetica a través del estudio de las células madre nos han demostrado que el entorno influye en nosotros, todo, desde lo que comemos hasta cómo pensamos, influye en las células de nuestro cuerpo. Es por esto que debes rodearte de amigas, familiares que refuercen tu idea de amamantar, que vean tus logros y los celebren. Toca a la puerta y busca el apoyo necesario.

6 Escucha tus necesidades

Facilítate la lactancia, ¿qué quiere decir? Si te sientes demasiado abrumada con el hecho de amamantar todo el día, decide hacer posible tener tiempo para ti, para hacer lo que quieras, ver una serie, leer un libro, llamar a tus amigas, perderse en viendo vídeos en redes sociales, todo menos seguir hablando o leyendo de lactancia. “Desconéctate” de la maternidad y reencuéntrate. Olvídate de sentirte mal por querer que tengan a tu bebé un tiempo, mientras te tomas ese espacio, lo que harás es recargarte y volver muy feliz a dar la teta.

7 Expectativas reales

La maternidad no se parece a un comercial de pañales.

Muchas concordarán que no existe nada más alejado de la vida real que los comerciales de pañales, esa mujer con el pelo de ligeras ondas casi recién salida del salón, un rostro inmutable sin rastro de cansancio, un bebé tan tierno que pareciese nunca llorar y un sonido de fondo tan sereno que nos mete a esa película sembrando unas expectativas muy altas en lo que será la maternidad, en especial la lactancia.

Ni las expectativas demasiado altas, ni el pesimismo arrojan resultados positivos en el desafío que enfrentan las madres en su maternidad, especialmente la lactancia. En tal virtud, crear expectativas aterrizadas, tener conciencia que el caos también es parte de la nueva vida, también dará herramientas para aceptar tu proceso, tenerte compasión y trabajar por superar los desafíos. Quieres hacerlo todo bien, aunque esa sea la idea, entiende que existe la improvisación y se mezcla con el instinto materno, arrojando resultados bellísimos, así que déjate llevar queridísima lectora.

Si te gustó, coméntame aquí abajo y comparte, esto puede ayudar a otra mamá. ¡Ah! “recuerda cuánto has progresado, no cuanto te falta. No estás donde quieres, pero tampoco donde estabas” Daniel Habif

Con amor @TatiNavarro23

Fuentes bibliográficas

La perspectiva optimista con respecto a la maternidad protege contra los síntomas depresivos posparto. Thalia K. Robakis, Katherine E. Williams, Susan Crowe, Heather Kenna, Jamie Gannon, Natalie L. Rasgon Arch Womens Ment Health. Manuscrito del autor; disponible en PMC 2016 el 17 de mayo. Publicado en forma editada final como: Arch Womens Ment Health. 2015 abr; 18 (2): 197-208. Publicado en línea el 5 de agosto de 2014 doi: 10.1007 / s00737-014-0446-3

“Solo quiero hacer todo bien”: relatos de mujeres primíparas sobre la lactancia materna temprana a través de un diario basado en aplicaciones. Jill Demirci , PhD, RN, IBCLC, Erin Caplan , BA, Nora Murray , y Susan Cohen , PhD, APRN. Publicado en forma editada final como: J Pediatr Health Care. 2018 marzo-abril; 32 (2): 163-172. Publicado en línea el 21 de diciembre de 2017 doi:  10.1016 / j.pedhc.2017.09.010

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7 comentarios

  1. Me encantó este escrito, pues por primera vez me siento identificada con lo que realmente pasa con la lactancia! Felicitaciones por la sinceridad, pues honestamente este tipo de escritos son los que hacen que uno siga adelante y que a pesar de las miles de dificultades hay que tener mucha calma y perseverar!!!

    1. Mi bebé ya está por cumplir 6 meses y la lactancia siempre fue muy bien. De todas formas me llena de satisfacción leer los consejos que me recuerdan también tenerme paciencia, y amor, a mi misma
      Gracias!

    1. Sencillamente hermoso y esperanzador, después de invertir en dos asesoras de lactancia y seguir sintiendo dolor, no me doy por vencida, han sido dos meses y medio muy duros, pero lo valen, pensaré en mi mantrateta, seguiré invirtiendo en el tema, porque estoy convencida de que mi lechita es oro líquido y es lo mejor que le pueda dar a mi pollito.

  2. Excelente artículo, a veces es importante ver la realidad con optimismo tuve como 5 intentos de dar a mi bebé fórmula pero logré seguír con lactancia materna no quise cometer el error de pasado con mi primera hija por desinformación aunque es agotador es la mejor decisión que he tomado😀 ya mi bebé va a cumplir 6 meses. Grácias

  3. Así es! Todo un desafío poder amamantar de manera exclusiva. Luchamos con nuestras propias barreras mentales y las que nos colocan terceros, pero realmente llenarnos de información y confianza nos empodera y la paciencia y perseverancia que tengamos hace que la saquemos adelante. Soy nutricionista y a pesar del conocimiento propio de mi saber, batallé afortunadamente con éxito este camino lleno altibajos hormonales y emocionales, un camino minado que amenazaba a diario con hacerme desistir de la lactancia, de la cual tenía las más altas expectativas en la academia, pero que no imaginaba lo que se vivía al momento de experimentarla. Empecé a batallar el día que me dieron salida y dejaron a mi bebé hospitalizada, en el ir y venir de mi casa, la UCI neonatal, y la sala de extracción, algunos días llena de confianza al poder extraer las gotas preciadas del calostro y luego las escasas onzas de la leche de transición, otros días desecha al ver a muchas bendecidas que llenaban sus recipientes de leche en una sola extracción y podían exigir que no les ofrecieran fórmula a sus hijos. Mi bebé fue canguro y desde que quedó hospitalizada le dieron fórmula, me enfrenté a la culpa de que esto pasara a pesar de mis conocimientos, de las prácticas en la carrera y mi imaginario acerca de la lactancia, me enfrenté al mal agarre, al dolor interminable al momento de lactar, a las recomendaciones médicas de usar pezoneras por tener pezón corto, a las grietas en los pezones, seguía amamantando a pesar de continuar con las heridas abiertas, con la meta en que la bebé aumentara de peso y pudiera suspender la fórmula infantil. Me estrellé al volver a casa con la bebé, con los desoladores comentarios, ataques a mi autoestima, “tu leche no la llena, hay que darle fórmula en las noches para que no tenga hambre, tu fuiste alimentada con tetero y creciste bien, llora porque queda con hambre, para que puedas descansar mejor darle su tetero, porque te complicas la vida dale fórmula, hay que seguir las recomendaciones médicas al pie de la letra, no puedes suspender la fórmula, que tal se baje de peso”. Batallé en los controles de canguro, a pesar de los progresos del peso de la niña, exigían más, me sentía atacada cómo si no cuidara bien de mi bebé y no estuviera haciendo nada bien, como si mi cuerpo no funcionara de manera correcta, a pesar de que yo suprimía el dolor corporal de no tener ni tiempo para recuperarme de mi cesarea, me generaba ansiedad cada consulta, pesaban la bebé antes y después de darle de comer, me daban recomendaciones para aumentar más rápido de peso, de adicionarle a mi leche, leche de fórmula, de continuar complementando en cada toma, minas a mi fe y confianza. Cada cita era una tortura para mí, entré en depresión, lloraba mucho al darle de comer a la bebé porque no quería darle más complemento, lloraba al ver sus ojitos asombrados y curiosos al verme llorar,me sentía muy angustiada de que no me salía suficiente leche y la bebé lloraba, ignoraba los brotes de crecimiento, mi estado emocional no ayudaba, pero Dios siempre llega a tiempo, nunca tarde, me visitó una asesora en lactancia y me devolvió mi autoestima, mi confianza, informó a mis cuidadores sobre cómo ayudarme y me empoderó para continuar con el desafío, puesto que no termina,cada día traía consigo una prueba. Con persistencia, paciencia y todo el amor por mi hija, dejé de escuchar comentarios nocivos, que muchas veces eran ofrecidos por desconocimiento y desde la experiencia, sin mala intención, me enfoqué en mi, dejé de compararme y empecé a creer en lo especial que era mi leche para mi bebé, me alimenté a diario con información sólida y de buenas fuentes para aumentar mi confianza, compartir a mis cuidadores y poder refutar con autoridad al personal de salud, en el momento en que creía estaban vulnerando mis derechos y los de mi bebé de tener una lactancia exclusiva a pesar de las circunstancias de nacimiento de mi hija. Seguí con pies firmes, cortando de raíz con las pezoneras, luchando por mejorar el agarre, deshaciéndome de los complementos nocturnos, mi mantra “solo teta no hay nada más”, posteriormente morí al tetero en los momentos del día en que descansaba y pegué a mi bebé al pecho a pesar del cansancio extremo de no dormir, pues tenía que despertarla cada dos horas con alarma, para alimentarla y me abandoné los resultados, de las 4 tomas del día con complemento, pasé a dos y un día poseída por una fuerza y determinación mayor, me deshice de las latas de fórmula infantil que quedaban en casa, que nos regalaban los familiares muchas veces con la convicción de los supuestos múltiples beneficios sobre la leche materna, enfrentándome a la voz interna y de otros de ” y que tal tenga hambre y no tenga que más darle para que deje de llorar, y que tal no produzca lo suficiente y que va a hacer sin complemento, como va a dejar a la bebé solo con leche materna, si no produce lo suficiente, se va a bajar de peso”, quedé sola con mi incertidumbre, con mis ganas de lactar exclusivamente y sobre todo con algo que iría reforzando con el tiempo: mi fábrica de leche lista para echarla a andar. Fue la mejor decisión y agradezco a Dios la fortaleza para lograrlo, suspendí la lactancia mixta a los dos meses de edad de mi bebé, contra toda oposición y puedo ver la mano de Dios en esa decisión, mi bebé tiene ya siete meses y medio y esa decisión es respaldada en los controles de crecimiento de mi hija, la cual crece de manera adecuada según su patrón de crecimiento, al no sentir dolor al lactar y disfrutar esos momentos con mi bebé llenos de amor interminable. Veo la mano de Dios cuando después de escuchar en el control con pediatría del programa canguro comentarios como ” te felicito mamá la bebé está muy bien, debido a sus cuidados y la continuidad de la lactancia mixta, sigue así”, puedo decir con respeto, orgullo y con la cabeza en alto, mirando los malos tiempos como aguas que pasaron, pero que valieron tanto la pena, porque aportaron conocimientos profundos para poder extender la mano a quienes pasan por lo mismo y necesitan sentir seguridad en su lactancia para llevarla con éxito, “no es lactancia mixta, es lactancia exclusiva, suspendí la fórmula desde sus dos meses, está bien porque lo logré y sigo en la tarea”, toda gloria a Dios por sus fuerzas en mí, porque fue sabio en nuestro diseño, porque nos prepara para ser madres y para llevar acabo nuestro rol de la mejor manera. Gracias por apoyar a cada madre lactante y la bendición de esta fundación.

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